Parque natural de Babia y Luna

publicado en: Historia, Noticias | 0

Después de 23 años de trámites parlamentarios, el más largo para la declaración de un espacio protegido en la comunidad, las Cortes de Castilla y León han sellado su compromiso por preservar la belleza y la singularidad de este enclave, con la aprobación de la Ley que lo convertirá en el primer parque natural de la provincia después de haber sido nombrados reserva de biosfera en 2004.
Harán falta una serie de medidas, que son competencia de la junta, para que se garantice esa preservación que exige la propia ley de parque natural. Ya se ha expuesto al director general de Medio Ambiente un proyecto para adecuar y depurar los ríos, un sistema de recogida selectiva de basuras, la garantía de que se va a primar a la ganadería extensiva en el parque y la petición para que se mejore la cobertura de móviles y la banda ancha.babia-puerto ventana
Con esta declaración, Babia y Luna, que cuenta con una superficie de 57.628 hectáreas de la totalidad de los municipios de San Emiliano y Sena, y, parcialmente, de los municipios de Los Barrios de Luna y Cabrillanes, tendrán entre las prioridades conservar y proteger los valores naturales, vegetación, flora, fauna, hábitats, paisaje y el modelado geomorfológico del entorno preservando la biodiversidad de los ecosistemas con la compatibilidad del desarrollo económico.
Babia y Luna constituyen uno de los ecosistemas más representativos de la Cordillera Cantábrica y cuenta con una superficie de 57.628 hectáreas de la totalidad de los municipios de San Emiliano y Sena, y, parcialmente, de los municipios de Los Barrios de Luna y Cabrillanes.
Constituye una excelente representación de los ecosistemas de la Cordillera Cantábrica. Algunas de sus cumbres destacan, desde el punto de vista geomorfológico, ecológico y paisajístico, entre las elevaciones más interesantes de esta cadena montañosa, como el impresionante macizo calizo de Peña Ubiña, el área de Picos Albos y Peña Orniz, o las elevaciones del Alto de la Cañada.
A caballo de los valles leoneses de Babia y Luna, en el mismo confín de Asturias, este valle presenta, junto a las clásicas huellas de la erosión glaciar las no menos significativas muestras del relieve kárstico.
La declaración del Parque Natural de Babia y Luna tiene como objetivo prioritario conservar y proteger los valores naturales, vegetación, flora, fauna, hábitats, paisaje y el modelado geomorfológico del entorno preservando la biodiversidad de los ecosistemas. Destaca la diversidad de la vegetación y de la fauna destacando el oso pardo cantábrico.

 

el oso
Existen otras especies de interés como el lobo o la nutria. La presencia del embalse de Barrios de Luna permite la existencia de poblaciones más o menos numerosas de aves acuáticas (Anátidas, Ráyidas, Ardeidas, etc.). Entre las especies cinegéticas apuntar el ciervo, el corzo, el rebeco, el jabalí.
Aunque no es especialmente conocido, su interés ornitológico es asimismo alto, destacando las excelentes poblaciones de aves ligadas a los ambientes alpinos como el treparriscos (Trichodroma muraria), perdiz pardilla (Perdix perdix), acentor alpino (Prunella collaris), chova piquigualda (Pyrrhocorax graculus) o gorrión alpino (Montifringilla nivalis) y una diversa población de rapaces como el abejero europeo (Pernis apivorus), alimoche (Neophron percnopterus), águila culebrera (Circaetus gallicus), aguilucho pálido (Circus cyaneus), águila real (Aquila chrysaetos) y halcón peregrino (Falco peregrinus). A pesar de que no existe constancia de su presencia actual en el área, el urogallo cantábrico (Tetrao urogallus) merece una mención especial ya que se cuenta con datos históricos recientes y el área alberga hábitats propicios para esta especie.
La protección de este territorio resulta esencial por la presencia del oso pardo cantábrico, ya que constituye una vía de conexión entre ejemplares del núcleo oriental y occidental. Además, la zona tiene un “gran valor” histórico, cultural y etnográfico al pervivir en la zona usos y costumbres de la montaña leonesa.
Es especialmente destacable el gran valor y elevada diversidad de su vegetación, motivada por sus grandes variaciones orográficas y litológicas, en la que destacan diversas comunidades de alta montaña, las interesantísimas turberas y humedales o sus singulares sabinares albares, al tiempo que alberga una rica y singular flora entre la que sobresalen ciertas especies endémicas, algunas de área muy restringida como Saxifraga babiana o Centaurea janeri subsp. Babiana, y un elenco mayor de especies con gran interés biogeográfico por presentar una distribución bóreo-alpina.
El PORN (Plan de Ordenación de los Recursos Naturales) establece una zonificación con diferentes usos para cada zona del espacio natural en función de sus características y valores naturales así como por su mayor o menor vulnerabilidad. Las zonas de reserva representan el 10,9 por ciento del ámbito ordenado (unas 6.287 hectáreas) y coinciden con la zona de valor excepcional por lo que no se podrá acceder libremente. coincide territorialmente con el espacio protegido Red natura 2.000 ‘Valle de San Emiliano’ designado como lugar de importancia comunitaria (LIC) y como zona de especial protección para las aves (ZEPA). En su extremo oriental coincide parcialmente con el LIC ‘Montaña Central de León’ y con las reservas de la biosfera de Babia y de los Valles de Omaña y Luna.

Las zonas de uso limitado (ZUL) ocupan el 75,1 por ciento de la superficie (unas 43.272 hectáreas) y se incluyen en estas áreas la mayor parte de los terrenos del espacio natural. En estos terrenos predominan los usos ganaderos, forestales y cinegéticos, si bien pueden englobar pequeñas parcelas de uso agrario tradicional. Se ha considerado diferenciar un subtipo, las zonas de uso limitado de Interés Especial por presentar un óptimo estado de conservación de alguno de los hábitats.

Las zonas de uso compatible (ZUC) representan el 13,5 por ciento de la superficie total (7.758 hectáreas) que incluyen terrenos particulares ubicados en torno a los núcleos urbanos, mayoritariamente ocupados por pequeños cultivos y amplias áreas de prados en los que el uso agro-ganadero es predominante, y también se sitúa el embalse de los Barrios de Luna .El resto del territorio del PORN se considera zonas de uso general en las que se incluyen las declaradas como urbanas y urbanizables. Representa únicamente el 0,5 por ciento de la superficie total del espacio (310,2 hectáreas).
Por otro lado, la zona tiene un indudable valor tanto histórico como cultural, ya que en estos valles y montañas se han desarrollado pasajes fundamentales de la historia de los reinos Astur y Leonés, como etnográfico, ya que se mantienen formas y modos de vida propios de la montaña leonesa relacionados con la trashumancia de merinas y otras razas autóctonas como los caballos Hispano-bretones o los Mastines españoles.

Casa del Parque de Babia y Luna 1
El Valle de San Emiliano conserva interesantes núcleos rurales. Entre ellos destaca el conjunto de Riolago de Babia, con su palacio renacentista de los Quiñones y su sobrio recinto amurallado donde se encuentra ubicada la Casa del Parque de Babia y Luna.
Este conjunto palaciego se compone de un edificio principal rematado en su lado norte por un torreón de tres plantas. Además incluye un patio ajardinado cerrado por una muralla a la que se adosan una pequeña edificación, la capilla, y unos almacenes de reciente rehabilitación.
La edificación principal, el palacio propiamente dicho, es de planta rectangular, consta de dos alturas con línea de imposta de separación, que continua también en el torreón. Actualmente, después de varias reformas, la distribución de carácter residencial se ha modificado dejando las plantas diáfanas para acoger la dotación expositiva. La fachada de ingreso ubicada al sur cuenta con dos balcones en la planta alta y escudo de los Quiñones en el centro. La obra original es de finales del siglo XVI y principios del XVII, habiendo sido restaurada en su integridad en los años 70 por un vecino de la localidad, tras sufrir un incendio que destruyó por completo su estructura interior.
La plaza y su entorno fueron declarados Conjunto Histórico por decreto 201/1995 de la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Castilla y León.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*